Mientras esas lagrimas siembran el cauce de tus mejillas, crece en mi interior, fruto de tu rocío, la mayor desdicha de incertidumbre, alimentada por el temor de que sufras y no pueda hacer nada por ver la luz de tu sonrisa.
Mientras sigues caminando, como si no pasara nada por tu cabeza, en tú interior tu espíritu se sigue apagado aquella tenue luz, como una luciérnaga al amanecer.
Pero no soy capaz de comprobar si sigue vivo tu amor por mí, o tu miedo a ser rechazada.
Desearía tocar tu pecho, no por saciar mi sed o alimentar mi tacto, si no por comprobar si tu pecho late igual que lo hacia cuando aún me atrevía a recitarte mis elogios, en vez de sufrirlos en silencio, como hacía con tus silencios acusadores, porqué veo que tu corazón palpita por quien no se merece, porqué sientes por ellos lo que nunca podrías sentir por mi? y me pregunto, ¿amas o deseas?
Sea como sea, no digas que estas bien, sufres, y eso nos ataca a las dos.
Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad-Lovecraft
viernes, 24 de mayo de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
A little piece of titanium
Hablas fuerte
pero no dices nada
tus palabras sellan mi suerte
pero no las puedo oír.
Estoy cristalizada
en este estado
de melancolía de no vivir.
Tus balas de veneno
no rompen el metal
que envuelve mi pecho.
Me levanto de nuevo.
Por más que dispares
tu veneno no me mata
lo he sentido mil veces
Son esos besos falsos
Esos guiños sin sentido
Palabras que llenan estos versos
Nada de esto esta vivido
Por este alma muerta.
Disparame
Con tu veneno
no me afecta.
Puedes dispararme
pero no caeré
Sobre ese corazón
de metal.
Puedes cortarme
Pero tu hoja envenenada
no me hace nada.
Pegame,
Baras y piedras
no infectan mi alma.
Son esos besos falsos
Esos guiños sin sentido
Palabras que llenan estos versos
Nada de esto esta vivido
Por este alma muerta.
Puedes disparar
tu veneno de amor.
Que deja vivir
en una agonía muerta.
Que mata en silencio
mientras te hace sentir
la belleza de lo más absurdo.
No son besos
No son palabras
No son miradas
Son mordiscos
Son falacias
Son disparos.
Puedes disparar
y envenenar,
Pero el vivir
y lo perecedero
se esposaron hace tiempo
Somos sus hijos,
Hijos de lo vivo
Hijos de lo muerto.
Deberíamos sentirnos orgullosos.
De disfrutar los estados de un veneno
En vez de combatirlo asustados.
Disparame,
Enevenename
Golpeame
Cortame
Prometo no caer.
Pero no me quites las ganas de soñar...
pero no dices nada
tus palabras sellan mi suerte
pero no las puedo oír.
Estoy cristalizada
en este estado
de melancolía de no vivir.
Tus balas de veneno
no rompen el metal
que envuelve mi pecho.
Me levanto de nuevo.
Por más que dispares
tu veneno no me mata
lo he sentido mil veces
Son esos besos falsos
Esos guiños sin sentido
Palabras que llenan estos versos
Nada de esto esta vivido
Por este alma muerta.
Disparame
Con tu veneno
no me afecta.
Puedes dispararme
pero no caeré
Sobre ese corazón
de metal.
Puedes cortarme
Pero tu hoja envenenada
no me hace nada.
Pegame,
Baras y piedras
no infectan mi alma.
Son esos besos falsos
Esos guiños sin sentido
Palabras que llenan estos versos
Nada de esto esta vivido
Por este alma muerta.
Puedes disparar
tu veneno de amor.
Que deja vivir
en una agonía muerta.
Que mata en silencio
mientras te hace sentir
la belleza de lo más absurdo.
No son besos
No son palabras
No son miradas
Son mordiscos
Son falacias
Son disparos.
Puedes disparar
y envenenar,
Pero el vivir
y lo perecedero
se esposaron hace tiempo
Somos sus hijos,
Hijos de lo vivo
Hijos de lo muerto.
Deberíamos sentirnos orgullosos.
De disfrutar los estados de un veneno
En vez de combatirlo asustados.
Disparame,
Enevenename
Golpeame
Cortame
Prometo no caer.
Pero no me quites las ganas de soñar...
sábado, 4 de mayo de 2013
Viva y muerta
Ya no escucho tus palabras
Ya no miro cuando me llamas,
pero resisto
Sin dolor, ni sentimientos
Pero creéis que estoy viva
Llevo 2000 años esperando esto
esperando a tener la capacidad
Cuanto más me dispararás al pecho?
Cuanto más me enterrarás?
No te das cuenta de que eso solo valía antes?
Soy un zombie, que envidia esa vida vacía
que ama estar muerto
que ama estar vivo
Vivo y muerto
He perdido demasiado tiempo
Mucha gente he perdido
Gente ciega
Cerebros ciegos
Que me dejan sedienta
Cuando me enterrarás?
Pretendes herirme en el pecho?
Tu cerebro no me interesa
Vete antes de que mi parte humana viva
O muere bajo la bestia
Cuando me darás sepultura?
Qué calibre se ocupará de eso?Sea cual sea mi cerebro muerto
Mis dedos fríos
Y mi corazón inerte
Sienten más que todo
Tus ojos rasgados
Sobre mis ojos de muerto
Tu pelo dorado
Sobre mis greñas ensangrentadas
Tu dulce figura
Contra mis costillas descubiertas
Vivo y muero al verte
Vivo y muero en el recuerdo
de tu antigua mirada
Hace 2000 todo era distinto
Tu no eras tu
Y yo seguía en mi tumba,
A oscuras, sin ver ni un atisbo
de quien eres ahora.
Yo estoy muerta,
Y mi corazón sienta más que el tuyo.
lunes, 27 de agosto de 2012
La cúpula de cristal, Capitulo 2, "Y no le prestó atención..."
A Sabrina no se le hizo muy largo el
viaje. Tras el incidente de las risas, todo había sido
tranquilo.
Para sorpresa de Cesar, Sabrina no abrió un libro en todo el viaje, se dedicó a mirar a través de la ventanilla con los auriculares a todo volumen.
Desde que habían salido de la zona boscosa para introducirse en la autopista Sabrina había notado que un pedazo de alma se le escapaba en cada suspiro. Y Cesar lo notaba, quizás porqué a él también le pasaba igual, solo que había sabido ocultarlo, de este modo no permitía que Sabrina atase cabos. Cesar era consciente de que Sabrina, a pesar de su corta edad, tenia una inteligencia destacada, y con una sola mirada de Cesar, ella podía sacar conclusiones, por esa razón, Cesar no escuchaba música, forraba los libros que leía, tampoco daba su opinión de lo que ocurría a su alrededor.
Para sorpresa de Cesar, Sabrina no abrió un libro en todo el viaje, se dedicó a mirar a través de la ventanilla con los auriculares a todo volumen.
Desde que habían salido de la zona boscosa para introducirse en la autopista Sabrina había notado que un pedazo de alma se le escapaba en cada suspiro. Y Cesar lo notaba, quizás porqué a él también le pasaba igual, solo que había sabido ocultarlo, de este modo no permitía que Sabrina atase cabos. Cesar era consciente de que Sabrina, a pesar de su corta edad, tenia una inteligencia destacada, y con una sola mirada de Cesar, ella podía sacar conclusiones, por esa razón, Cesar no escuchaba música, forraba los libros que leía, tampoco daba su opinión de lo que ocurría a su alrededor.
Por su parte, ella era consciente de
que su padre notaba como se sentía, pero no le importaba, ya que él
no hacia comentarios al respecto, ni actuaba en consecuencia. De
todos modos si Cesar le hubiese preguntado acerca de como se sentía,
tampoco sabría explicarlo, cuando estaba en el bosque sentía que no
formaba parte de su cuerpo, si no que era un ser incorpóreo que
vivía al margen de lo material, en cambio, al adentrarse en la
ciudad, o mejor dicho, alejarse del bosque, todo volvía a estar en
“su sitio” y su alma sufría una leve claustrofobia, por esa
razón, su alma suspiraba, deseando escapar de nuevo. Pero claro,
todo esto ella no lo sabía.
Mientras tanto en el bosque la misma
figura que unas horas antes había informado de la partida de Sabrina
volvía ha aparecer.
-Mi señora, Sabrina ha llegado ya a la ciudad-dijo el encapuchado
-Mi señora, Sabrina ha llegado ya a la ciudad-dijo el encapuchado
-¿No se da cuenta de lo que le supone
abandonar el bosque?-respondió una voz en la oscuridad.
-Sí, pero parece no querer aceptarlo. Parece preferir vivir en la ciudad-continuó con cierto temor.
-No, eso sí que es imposible. Sabes lo que es, no puede sentirse bien en la ciudad, no seas ingenuo, si todavía no se ha dado cuenta es porqué ese inútil que se hace llamar Cesar se lo oculta, en ocasiones me pareces muy estúpido, Unai.
-Pero la misión de Cesar era protegerla, no desvelarle sus secretos.-protestó Unai algo molesto.
-Sí, pero parece no querer aceptarlo. Parece preferir vivir en la ciudad-continuó con cierto temor.
-No, eso sí que es imposible. Sabes lo que es, no puede sentirse bien en la ciudad, no seas ingenuo, si todavía no se ha dado cuenta es porqué ese inútil que se hace llamar Cesar se lo oculta, en ocasiones me pareces muy estúpido, Unai.
-Pero la misión de Cesar era protegerla, no desvelarle sus secretos.-protestó Unai algo molesto.
-Unai, ¿Tú qué concepto tienes de la
palabra “protección”?
Al llegar, Sabrina fue a deshacer su
maleta a su habitación, mientras Cesar lavaba el coche.
Ya era muy tarde, y Sabrina estaba misteriosamente cansada, así que se fue a dormir.
Ya era muy tarde, y Sabrina estaba misteriosamente cansada, así que se fue a dormir.
Al día siguiente se notaba más
cansada de lo normal, no le prestó atención. Preparó su mochila,
desayunó, y se fue al instituto.
De camino se empezó a sentir observada, como si un par de ojos burlones estuviesen fijados en su nuca continuamente. Tampoco le prestó atención.
Una vez en clase, se percató de que faltaban cinco compañeros, los profesores dudaron un poco, pero no le prestaron atención, aquel día no había exámenes ni nada por el estilo, debían estar enfermos, pensaron.
De camino se empezó a sentir observada, como si un par de ojos burlones estuviesen fijados en su nuca continuamente. Tampoco le prestó atención.
Una vez en clase, se percató de que faltaban cinco compañeros, los profesores dudaron un poco, pero no le prestaron atención, aquel día no había exámenes ni nada por el estilo, debían estar enfermos, pensaron.
Sabrina disfrutó de las clases, a
pesar de que no se sentía para nada a gusto en la ciudad.
Al salir de clase, vio como el chico
más “ligón” del instituto recibía varias cartas de “amor”.
<<Menudas crías>> pensó, y continuó su camino a
casa.
En casa hizo la tarea, y se puso a leer.
Los días siguientes fueron una copia del anterior, con la única diferencia de que cada día faltaba alguien más en clase, y los que se ausentaban el día anterior no volvían, y por alguna razón que desconocía, Sabrina sabia que nunca volverían.
Los profesores se preocupaban, pero no lo mostraban a los alumnos, o al menos, lo intentaban, porqué Sabrina lo notaba.
En casa hizo la tarea, y se puso a leer.
Los días siguientes fueron una copia del anterior, con la única diferencia de que cada día faltaba alguien más en clase, y los que se ausentaban el día anterior no volvían, y por alguna razón que desconocía, Sabrina sabia que nunca volverían.
Los profesores se preocupaban, pero no lo mostraban a los alumnos, o al menos, lo intentaban, porqué Sabrina lo notaba.
Los medios empezaban a hablar de que
las personas desaparecían en pequeños grupos, diariamente, y en
todas partes del mundo, los policías estaban desbordados. Los
desaparecidos no dejaban rastro, simplemente, se esfumaban. Era
imposible que un grupo organizado montase todo aquello, y
voluntariamente no se iban... era todo muy extraño.
Sabrina comenzaba a temer que algún día ella desapareciese, o lo que era aún peor, que Cesar se esfumase...
Sabrina comenzaba a temer que algún día ella desapareciese, o lo que era aún peor, que Cesar se esfumase...
jueves, 23 de agosto de 2012
La cúpula de cristal, 1er capitulo: Sabrina
Sabrina estaba en el cuarto de baño de
su casa de la ciudad, aunque no sabia muy bien cómo habia llegado
hasta ahí. Frente a ella tenia un lavabo normal y corriente, y un
poco más arriba el espejo, se miró... no se recordaba tan pálida,
y su pelo negro era ahora un poco más claro, por no hablar de sus
ojos que estaban.... Notó algo extraño en el espejo y de repente
una mano emergió a través de la superficie extraña que cubría el
espejo, era una mano de piel muy blanca y largas uñas, Sabrina no
tuvo tiempo de apreciar esa extravagante mano durante mucho tiempo,
pero pude ver algo parecido a pequeñas escamas surgiendo entre su
piel. La mano la arrastró a través del espejo a un lugar... por
primera vez en toda su vida se sentía.... estaba....
Sabrina se despertó, sudando, estaba
harta de esa... ¿pesadilla?Siempre soñaba lo mismo, no le asustaba, tampoco le agradaba, simplemente le molestaba el hecho de no poder ver el final, en los momentos más decisivos, siempre habían palabras que se le escapaban, siempre las mismas, y se despertaba en el mismo momento.
Eso era lo que la molestaba, en su corazón, la única bandera a la que erguía era la del saber. Por eso, que su propio subconsciente le ocultase las pesadillas que atemorizaban su ser hacia que le hirviese la sangre. A su vez, que le hirviese la sangre también la molestaba, siempre había sido fría como el hielo, no temía a nada, tampoco se sentía amenazada nunca, ni había nada que la llenase de rabia... tan solo esa pesadilla.
Se levantó, tenia el pelo demasiado enredado, seguramente se había movido mucho aquella noche, pensó, ya que la pesadilla le pareció más intensa, se duchó, y aún con el pelo mojado, cogió un libro de su biblioteca y se sentó en la cúpula de cristal.
Sabrina era una chica de unos 16 años, no muy alta, de ojos y pelo negro azabache, tenia la piel blanca, comparada con las alumnas de su clase, que se pasaban horas al Sol para mantener el color de sus pieles, a ella eso le daba igual.
Sabrina no había conocido a sus padres, y sus abuelos murieron cuando ella era muy pequeña, la adoptó Cesar, un hombre de unos 40 años, muy callado y con una mirada de hielo, al principio la atemorizaba, pero al final acabó siendo como él. Ahora vivía en la ciudad con él.
Cesar tenia muchas posesiones, una de ellas era la casa de campo en la que estaban ahora.
A Sabrina le encantaba esa casa, y en cuanto tenia un par de días se escapaba.
Odiaba la ciudad. La ciudad y la gente
que la habitaba, cuando se sentía saturada de aguantar las tonterías
de las personas se iba al bosque a dormir y se le pasaba, se sentía
renovada.
Sabrina no hacia mucho, leía, tocaba
el piano y observaba, nada más, tampoco necesitaba hacer nada más.
En el instituto era la alumna más destacada, pero no tenia amigos,
tampoco los necesitaba, ni se sentía agusto con la gente, le gustaba
demasiado estar sola.
Se pasó varias horas leyendo, pero al ver la hora en su reloj se obligó a dejar la lectura y bajar a desayunar con su padre adoptivo.
-Buenos días, padre.-dijo Sabrina con la frialdad que le caracterizaba.
Sabrina sabia de sobras que no era su verdadero padre, pero para ella era su padre y punto.
Un hombre alto, de pelo gris, corpulento y muy serio, ese era su padre, Cesar.
-Buenos días, hoy te has quedado
demasiado tiempo leyendo-dijo mientras cerraba su libro-No tienes que
estar triste porqué nos vayamos ya, si quieres podemos quedarnos un
día más, no pasa nada porqué pierdas un par de días de
instituto.
-No estoy triste. Quiero ir al instituto.
-Como quieras. ¿Has hecho ya las maletas?
-Ajá-contestó con una tostada en la boca.
-¿Te vas a llevar los libros?-dijo cogiendo otra tostada.
-No, solo los más malos, sabes que no me gusta mal gastarlos en la ciudad, no los disfruto envuelta entre cuatro pareces de hormigón.
-No estoy triste. Quiero ir al instituto.
-Como quieras. ¿Has hecho ya las maletas?
-Ajá-contestó con una tostada en la boca.
-¿Te vas a llevar los libros?-dijo cogiendo otra tostada.
-No, solo los más malos, sabes que no me gusta mal gastarlos en la ciudad, no los disfruto envuelta entre cuatro pareces de hormigón.
-Pues cuando quieras salimos.
Sabrina se levantó, bajó su maleta y la metió en el maletero. Mientras esperaba a Cesar echó un último vistazo al bosque, todo parecía normal, pero había algo en el ambiente...
Sabrina se levantó, bajó su maleta y la metió en el maletero. Mientras esperaba a Cesar echó un último vistazo al bosque, todo parecía normal, pero había algo en el ambiente...
El sonido de la puerta del coche la
sorprendió, y la extrajo de sus pensamientos, se metió en el coche
y se puso los auriculares.
Mientras tanto, los seres del bosque
lloraban su ausencia.
-Se ha marchado, mi señora.-dijo un chico oculto bajo una capa negra.
-Se ha marchado, mi señora.-dijo un chico oculto bajo una capa negra.
-Lo sé, pero volverá, ahora solo
tenemos que preocuparnos de proteger este bosque del fuego hasta que
ella vuelva, al fin y al cabo nos necesita.-contestó una voz en la
lejanía, el chico dio por recibido su mensaje y se fue sin más.
Una pequeña risa, casi imperceptible, sonó en la cabeza de Sabrina, ella no le prestó la más mínima atención, pero, no era la primera vez que la escuchaba, ni la última, y nunca, por más que se tapase los oídos, dejaba de sonar en un su cabeza una vez había empezado, normalmente se iba sin más, pero hoy era algo superior a eso.
Cada vez que la escuchaba, algo se
volvía loco en su interior, deseando despertar, ella, a pesar de no
saber ni qué era, se obligaba a tranquilizarse y no dejarlo salir,
pues temía no poder volver a ser la misma.
Temía algo que ni siquiera sabia qué era, ella, la que fulminaba con la mirada a cualquier adulto que se le acercase mientras ella leía, sí, la misma Sabrina capaz de hacer temblar los corazones de los alumnos de su clase con una sola palabra, temía algo que ni ella misma sabia qué era, sonrió por lo bajo... ¿cómo era posible?
Temía algo que ni siquiera sabia qué era, ella, la que fulminaba con la mirada a cualquier adulto que se le acercase mientras ella leía, sí, la misma Sabrina capaz de hacer temblar los corazones de los alumnos de su clase con una sola palabra, temía algo que ni ella misma sabia qué era, sonrió por lo bajo... ¿cómo era posible?
Sabrina hizo lo posible por que Cesar
no notase que le estaba ocurriendo, en cuanto dejó de percibir era
risita, levantó la vista para asegurarse de que su padre no había
notado nada, Cesar seguía conduciendo, ajeno a todo...
aparentemente, Sabrina bajó la cabeza de nuevo, y siguió leyendo.
Gracias a ese gesto, no se dio cuenta
de que Cesar sonreía mirándola a través del espejo retrovisor.
Antes de leer "La cúpula"
Es importante, la cúpula va a ser una historia larga (o eso espero) que subiré por capítulos, pretendo hacer algo grande de esta historia, por eso, me encantaría que dieseis vuestra opinión al respecto para poderla mejorar.
lunes, 5 de marzo de 2012
Juntos
Lucharé por un futuro juntos.
En el que el destino
No juegue el más mínimo papel.
A tu lado.
Un, dos y tres.
Ya estamos juntos.
Arrasaré todo lo que te pueda herir.
Uno, dos y tres, somos invencibles.
Seré una eterna vagabunda.
Venceré a tu destino.
Juntos.
Juntos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)